Pedro Lemebel
Loco afán
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PREVENTA
Cantidad de páginas: 248
Peso: 365 g
ISBN: 9786313270354
Temática: Biografía
Dimensiones: 23 x 13.5
Editorial: Seix Barral
CANTIDAD
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Producto sin stock
Luego de que en 1996 tatuara la literatura hispanoamericana con palabras de sonido suave y
furibundo como «sidario» o «loquerío» Loco afán dibuja «un friso arcaico donde la intromisión de un
patrón gay todavía no había puesto su marca. Donde el territorio nativo aún no recibía el contagio de
la plaga, como recolonización a través de los fluidos corporales. La foto de aquel entonces muestra
un carrusel risueño, una danza de risas gorrionas tan jóvenes, tan púberes en su dislocada forma de
rearmar el mundo».
Loco afán. Crónicas de sidario cuenta el trance de locas, travestis y colizas desde la ominosa
fiesta de los años setenta en Chile al crepúsculo del amor y dolor sexual de los noventa. Una
treintena de crónicas definitivas que, «tal como la enfermedad, corroen la hipocresía. Porque sida
rima con seda, y con respeto» (Soledad Bianchi).
Nos imagino enamoradas hasta los tacones de un príncipe con vih en La Habana. Asomadas a un
balcón en Valparaíso imaginando alegrías en lugar de dictaduras. Cantando «Baby» con Gal Costa en
Ipanema. Llorando a las amigas asesinadas por el sida a las que sus padres vistieron de hombre para
su último vals. Nos imagino recorriendo las calles de Nueva York con una corona de jeringuillas, más
reinas que todas las reinas de Stonewall.
María Fernanda Ampuero
Lemebel. La belleza de una literatura fero
furibundo como «sidario» o «loquerío» Loco afán dibuja «un friso arcaico donde la intromisión de un
patrón gay todavía no había puesto su marca. Donde el territorio nativo aún no recibía el contagio de
la plaga, como recolonización a través de los fluidos corporales. La foto de aquel entonces muestra
un carrusel risueño, una danza de risas gorrionas tan jóvenes, tan púberes en su dislocada forma de
rearmar el mundo».
Loco afán. Crónicas de sidario cuenta el trance de locas, travestis y colizas desde la ominosa
fiesta de los años setenta en Chile al crepúsculo del amor y dolor sexual de los noventa. Una
treintena de crónicas definitivas que, «tal como la enfermedad, corroen la hipocresía. Porque sida
rima con seda, y con respeto» (Soledad Bianchi).
Nos imagino enamoradas hasta los tacones de un príncipe con vih en La Habana. Asomadas a un
balcón en Valparaíso imaginando alegrías en lugar de dictaduras. Cantando «Baby» con Gal Costa en
Ipanema. Llorando a las amigas asesinadas por el sida a las que sus padres vistieron de hombre para
su último vals. Nos imagino recorriendo las calles de Nueva York con una corona de jeringuillas, más
reinas que todas las reinas de Stonewall.
María Fernanda Ampuero
Lemebel. La belleza de una literatura fero
