Sebastian E. Perasso
Catamarca Ocampo: maestro del rugby
$34.000
PREVENTA
Cantidad de páginas: 164
Peso: 250 g
ISBN: 9786316923004
Temática: Biografia
Dimensiones: 23 x 15
Editorial: Club House
CANTIDAD
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Producto sin stock
Francisco Catamarca Ocampo fue un enamorado del rugby, un docente de vocación y un adelantado a su tiempo. Sus conceptos, ideas
y reflexiones, esgrimidas hace más de medio siglo, continúan vigentes con la misma fuerza y vigencia que cuando fueron concebidas.
Catamarca fue un personaje único: maestro de la docencia y cultor de su propia filosofía. Creador de la bajadita el empuje
coordinado, una idea revolucionaria que le dio al rugby argentino su particular impronta y uno de sus elementos más distintivos.
Desde su capacidad y curiosidad sin límites, realizó una contribución extraordinaria a la enseñanza del juego. Pero más allá de la
táctica, moldeó una filosofía basada en una cultura de valores donde el respeto, la disciplina y la humildad se alzaron como bandera.
Ocampo dejó una marca profunda en el rugby argentino. Desarrolló jugadores pero sobre todo formó ciudadanos preparados para
desempeñarse con honestidad y eficacia dentro de su comunidad.
Hay personas, como Ocampo, que trascienden. Que dejan una huella, un legado sagrado que todo hombre de rugby tiene el deber de
custodiar y multiplicar.
y reflexiones, esgrimidas hace más de medio siglo, continúan vigentes con la misma fuerza y vigencia que cuando fueron concebidas.
Catamarca fue un personaje único: maestro de la docencia y cultor de su propia filosofía. Creador de la bajadita el empuje
coordinado, una idea revolucionaria que le dio al rugby argentino su particular impronta y uno de sus elementos más distintivos.
Desde su capacidad y curiosidad sin límites, realizó una contribución extraordinaria a la enseñanza del juego. Pero más allá de la
táctica, moldeó una filosofía basada en una cultura de valores donde el respeto, la disciplina y la humildad se alzaron como bandera.
Ocampo dejó una marca profunda en el rugby argentino. Desarrolló jugadores pero sobre todo formó ciudadanos preparados para
desempeñarse con honestidad y eficacia dentro de su comunidad.
Hay personas, como Ocampo, que trascienden. Que dejan una huella, un legado sagrado que todo hombre de rugby tiene el deber de
custodiar y multiplicar.
