Elvio Gandolfo
Tengo ganas de risas raquel
$27.000
$30.000
PREVENTA
Cantidad de páginas: 496
Peso: 650 g
ISBN: 9789506984991
Temática: Poesia
Dimensiones: 21.5 x 14.5
Editorial: Editorial de la Universidad de Entre Ríos
CANTIDAD
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Producto sin stock
Tengo ganas de risas raquel reúne por primera vez la obra poética de Elvio E. Gandolfo, desde los poemas aparecidos en los setenta en las publicaciones colectivas De lagrimales y cachimbas, Poesía viva de Rosario y La huella de los pájaros hasta el primer y segundo trimestre de El año de Stevenson.
«Como si fuera un arqueólogo de su tiempo, Elvio se permite ser un observador de lo que le pasa, de lo que le ha pasado, de lo íntimo casi inconfesable, y a la vez de los sucesivos estallidos que los libros y las películas pueden producir en la escritura. Todo puede ser: cualquier asunto, por trivial que parezca, por doloroso que sea, pasa por estos poemas. En la lectura, calma o veloz, el asombro recorre estas páginas. El asombro, pero también la sonrisa».
Roberto Appratto (prólogo)
Depende, desde luego.
Porque si nos desintegramos al fin
con nada de ruido, o algo,
o mucho ruido,
también ellos, al fin y al cabo
tan pequeños, de vidas tan relativamente
cortas, se desintegrarán.
Los golpeará el granizo,
o serán derribados por groseros
rifles infantiles de aire comprimido,
o morirán algunas veces
de puro viejos, como nosotros
pero no se dedicarán, me parece,
a seguir cantando (como pájaros
más bien automáticos, mecánicos),
para que el poeta se sienta bien,
un poco echado hacia atrás,
meditabundo, encontrando
la imagen, y muera un poco menos solo
encontrando la línea exacta en la
que él se irá,
y seguirán los pájaros cantando.
«Como si fuera un arqueólogo de su tiempo, Elvio se permite ser un observador de lo que le pasa, de lo que le ha pasado, de lo íntimo casi inconfesable, y a la vez de los sucesivos estallidos que los libros y las películas pueden producir en la escritura. Todo puede ser: cualquier asunto, por trivial que parezca, por doloroso que sea, pasa por estos poemas. En la lectura, calma o veloz, el asombro recorre estas páginas. El asombro, pero también la sonrisa».
Roberto Appratto (prólogo)
Depende, desde luego.
Porque si nos desintegramos al fin
con nada de ruido, o algo,
o mucho ruido,
también ellos, al fin y al cabo
tan pequeños, de vidas tan relativamente
cortas, se desintegrarán.
Los golpeará el granizo,
o serán derribados por groseros
rifles infantiles de aire comprimido,
o morirán algunas veces
de puro viejos, como nosotros
pero no se dedicarán, me parece,
a seguir cantando (como pájaros
más bien automáticos, mecánicos),
para que el poeta se sienta bien,
un poco echado hacia atrás,
meditabundo, encontrando
la imagen, y muera un poco menos solo
encontrando la línea exacta en la
que él se irá,
y seguirán los pájaros cantando.
