Antonio Sánchez Gómez
Remover la tierra
$32.000
PREVENTA
Cantidad de páginas: 296
Peso: 0.309 g
ISBN: 9786319121940
Temática: Ecologia y Ambientalismo
Dimensiones: 18 x 13
Editorial: Omnivora
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Producto sin stock
Antonio, un abogado español experto en medioambiente, viaja a Bolivia convocado por el ayllu de San Agustín de Puñaca para trabajar en una denuncia por los daños de la minería. En bus, avión, canoa y auto, recorre el país, desde los Andes a la Amazonía. Baja a los socavones, duerme en una embarcación china en plena selva y, sobre todo, conversa y recoge las voces de mineros, palliris, agricultores, pescadores e indígenas que cargan en sus tierras y en sus cuerpos las huellas del extractivismo.
Remover la tierra es un libro híbrido entre la crónica, el ensayo y la narrativa, que entrelaza el pasado, la memoria y el presente de Bolivia, para dar cuenta de las consecuencias del extractivismo y el capitalismo, y que invita a pensar el momento actual de América Latina.
Al igual que el demonio adopta formas a su antojo, el estaño se presenta en la tierra de maneras diversas. Por eso, los alquimistas lo llamaron Diabolus Metallorum... Mientras Papá Noel bebía Coca-Cola, los mineros de Llallagua tosían sangre negra y el mundo entero se cubría de hojalata. Para cuando Andy Warhol elevó la lata a icono pop, miles de pulmones se habían consumido en el interior de este cerro buscando la materia que las hacía indestructibles. Aún hoy, que las latas se fabrican con aluminio, el bajo punto de fusión del estaño hace que se siga pagando caro. Los conectores dorados que corren por los chips electrónicos son hilos derretidos del metal del diablo, que mantiene sellado nuestro mundo digital.
Remover la tierra es un libro híbrido entre la crónica, el ensayo y la narrativa, que entrelaza el pasado, la memoria y el presente de Bolivia, para dar cuenta de las consecuencias del extractivismo y el capitalismo, y que invita a pensar el momento actual de América Latina.
Al igual que el demonio adopta formas a su antojo, el estaño se presenta en la tierra de maneras diversas. Por eso, los alquimistas lo llamaron Diabolus Metallorum... Mientras Papá Noel bebía Coca-Cola, los mineros de Llallagua tosían sangre negra y el mundo entero se cubría de hojalata. Para cuando Andy Warhol elevó la lata a icono pop, miles de pulmones se habían consumido en el interior de este cerro buscando la materia que las hacía indestructibles. Aún hoy, que las latas se fabrican con aluminio, el bajo punto de fusión del estaño hace que se siga pagando caro. Los conectores dorados que corren por los chips electrónicos son hilos derretidos del metal del diablo, que mantiene sellado nuestro mundo digital.
