Fabio Morabito
Caja de herramientas
$20.000
PREVENTA
Cantidad de páginas: 170
Peso: 0.22 g
ISBN: 9786319078497
Temática: Poesia
Dimensiones: 20 x 14
Editorial: GOG&MAGOG
CANTIDAD
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Producto sin stock
En la relación entre las palabras y los objetos hay, sobre todo, una oportunidad
para la literatura porque, en el mejor de los casos, los objetos son palabras: el
material con el que pintamos los que escribimos. Cualquier pintor sabe si
prefiere la acuarela al óleo porque conoce la manera en la que el material se
desliza por la tela. Debería pasarnos lo mismo con las palabras, conocer cómo
consiguen su volumen dentro del texto. Quiero decir, que las palabras tampoco
son lo que son, siempre piden más, deslizan unas hacia otras. Si digo aceite,
cada lector imaginará algo diferente: el aceite del auto, el aceite para la
ensalada, el enchastre de aceite en los azulejos. Aceites comunes. Pero,
gracias a este libro que el lector tiene entre sus manos, el aceite es un agua
con caderas, desilusionada, quizá maligna, que carga con un secreto. Fabio
Morábito sabe que las palabras y los versos, como los objetos, si son buenos
no dejan de escarbar, es un autor que muerde para averiguar a qué sabe, que
estira y magnifica, no para transformar los objetos en otra cosa, para extraer de
ellos poesía. Siguen siendo ellos y al mismo tiempo no, como todo aquel que
lea poesía.
Natalia Zito
para la literatura porque, en el mejor de los casos, los objetos son palabras: el
material con el que pintamos los que escribimos. Cualquier pintor sabe si
prefiere la acuarela al óleo porque conoce la manera en la que el material se
desliza por la tela. Debería pasarnos lo mismo con las palabras, conocer cómo
consiguen su volumen dentro del texto. Quiero decir, que las palabras tampoco
son lo que son, siempre piden más, deslizan unas hacia otras. Si digo aceite,
cada lector imaginará algo diferente: el aceite del auto, el aceite para la
ensalada, el enchastre de aceite en los azulejos. Aceites comunes. Pero,
gracias a este libro que el lector tiene entre sus manos, el aceite es un agua
con caderas, desilusionada, quizá maligna, que carga con un secreto. Fabio
Morábito sabe que las palabras y los versos, como los objetos, si son buenos
no dejan de escarbar, es un autor que muerde para averiguar a qué sabe, que
estira y magnifica, no para transformar los objetos en otra cosa, para extraer de
ellos poesía. Siguen siendo ellos y al mismo tiempo no, como todo aquel que
lea poesía.
Natalia Zito
