Francisco Garamona
La estatua risueña
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PREVENTA
Cantidad de páginas: 60
Peso: 104 g
ISBN: 9786319116540
Temática: Poesia
Dimensiones: 21 x 15
Editorial: Palabras Amarillas Ediciones
CANTIDAD
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Producto sin stock
Garamona es un escritor muy, muy adecuado para aquellos que lean poesÃa, porque lo que escribe es algo que está siempre regido por una especie de sintaxis poética y un sistema de alusiones que lo convierte en un especialista en sà mismo, que es una cosa en lo que uno tarda en convertirse. En Garamona esa confianza en el lenguaje, y en su lenguaje, lo convierte rápidamente en poeta. Desde su primer libro ya tenÃa, tomaba, algunos modelos y los desarrollaba en una especie de poema dramático narrativo. Entonces, lo que uno encontraba era una mezcla rara, como un sistema operativo distinto dentro de la poesÃa argentina, que tenÃa casi sujeta a la subjetividad.
Luis Chitarroni
La poesÃa de Francisco Garamona tiene algo muy particular en el modo en que construye sus imágenes. Aparecen, se alejan y ya no pueden recuperarse. Se van y no vuelven. Es muy lautréamonteano eso de la imagen que se va. Como una mezcla de Lautréamont y de Emeterio Cerro.
Ezequiel Alemian
Estos poemas fascinan como hechizos, apelan directamente a las emociones y a la realidad del inconsciente. En este libro, aunque pareciera lo contrario, nada está librado al azar; o quizás sÃ, pero a un azar que lo domina todo con la lógica implacable de los sueños. Hay en La estatua risueña una atmósfera de fairy tale sombrÃo, una respiración de fábula velada donde lo inquietante y la belleza se confunden.
Micaela Piñero
Luis Chitarroni
La poesÃa de Francisco Garamona tiene algo muy particular en el modo en que construye sus imágenes. Aparecen, se alejan y ya no pueden recuperarse. Se van y no vuelven. Es muy lautréamonteano eso de la imagen que se va. Como una mezcla de Lautréamont y de Emeterio Cerro.
Ezequiel Alemian
Estos poemas fascinan como hechizos, apelan directamente a las emociones y a la realidad del inconsciente. En este libro, aunque pareciera lo contrario, nada está librado al azar; o quizás sÃ, pero a un azar que lo domina todo con la lógica implacable de los sueños. Hay en La estatua risueña una atmósfera de fairy tale sombrÃo, una respiración de fábula velada donde lo inquietante y la belleza se confunden.
Micaela Piñero
