Jacques-Alain Miller
Los desencantados del psicoanálisis
$55.900
PREVENTA
Cantidad de páginas: 464
Peso: 0.732 g
ISBN: 9789501211672
Temática: Psicologia
Dimensiones: 22 x 15.5
Editorial: Paidos
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Los desencantados del psicoanálisis es un curso que J.-A. Miller lleva adelante luego de anticipar
al fifinal de su curso anterior que la última enseñanza de Lacan pone en cuestión la primacía
lógica en la práctica del psicoanálisis mediante una práctica de la poesía. Dicha práctica de la
poesía va a ser retomada en toda su dimensión en un curso posterior. Nos encontramos pues, entre
El lugar y el lazo y Un esfuerzo de poesía. En efecto, aquí se subraya lo que es un límite en la
enseñanza. Así, aborda la enseñanza desde un real desligado de lo racional. Lo que llamará una
deslogifificación. A partir de lo cual, se elaboran paso a paso los fundamentos del desbordamiento
de la experiencia respecto de la formalización teórica. Pues bien, el primer desencanto es el del
propio analista ante los límites del saber-conocimiento. De este modo, se pone en tensión lo
múltiple y lo uno, el origen y la tradición, la ortodoxia y la herejía, la estructura y la mentira, la
teoría y la enseñanza o la teoría y la práctica, etc. A partir de estos pares se leen de manera muy
precisa las alternativas mismas del movimiento psicoanalítico y del momento actual del
psicoanálisis; el psicoanálisis en plural. Esto implica una interlocución con el movimiento
psicoanalítico en toda su amplitud. Dentro de esta interlocución, J.-A. Miller aísla el valor central de
división de aguas que ha tenido la contratransferencia entre Lacan y la IPA y, en un sentido más
amplio, una gran división actual, entre la medicina muda y la terapia habladora. A su vez, se
pueden hilar los fundamentos de cómo lo real de la experiencia pone en cuestión las construcciones
del edifificio conceptual anterior y hasta del mismo Lacan. Pero especialmente se pueden seguir en
la lectura de este curso los momentos donde Lacan cuestiona a Freud por estar atrapado en las
redes del Edipo y el Nombre del Padre. Planteadas las cosas con esta perspectiva surge la cuestión
de la formación del analista. Nuevamente emerge la tensión entre dos polos: una formación que
toma en cuenta la mutación subjetiva del propio analista en su propio análisis, frente a una
formación donde todo es semblante y no hay real. A la vez, esta perspectiva pone al debate con
la participación y elaboración de diferentes colegas el lugar de las presentaciones de casos
clínicos. En este punto, J.-A. Miller ubica con precisión la inversión que ha producido el pase al
desplazar el lugar de la obtención del saber; del lugar del analista al lugar del analizante.
Finalmente, con sus Intuiciones milanesas J.-A. Miller nos acerca a la cura analítica en la era de la
globalización a partir de la distinción de tres tiempos que destaca en la enseñanza de Lacan y que
se reflflejan en la práctica y en la dirección de la cura. De este forma se va hilando de manera
apasionante una elaboración de la experiencia analítica al compás mismo de los acontecimientos
propios de nuestra época.
al fifinal de su curso anterior que la última enseñanza de Lacan pone en cuestión la primacía
lógica en la práctica del psicoanálisis mediante una práctica de la poesía. Dicha práctica de la
poesía va a ser retomada en toda su dimensión en un curso posterior. Nos encontramos pues, entre
El lugar y el lazo y Un esfuerzo de poesía. En efecto, aquí se subraya lo que es un límite en la
enseñanza. Así, aborda la enseñanza desde un real desligado de lo racional. Lo que llamará una
deslogifificación. A partir de lo cual, se elaboran paso a paso los fundamentos del desbordamiento
de la experiencia respecto de la formalización teórica. Pues bien, el primer desencanto es el del
propio analista ante los límites del saber-conocimiento. De este modo, se pone en tensión lo
múltiple y lo uno, el origen y la tradición, la ortodoxia y la herejía, la estructura y la mentira, la
teoría y la enseñanza o la teoría y la práctica, etc. A partir de estos pares se leen de manera muy
precisa las alternativas mismas del movimiento psicoanalítico y del momento actual del
psicoanálisis; el psicoanálisis en plural. Esto implica una interlocución con el movimiento
psicoanalítico en toda su amplitud. Dentro de esta interlocución, J.-A. Miller aísla el valor central de
división de aguas que ha tenido la contratransferencia entre Lacan y la IPA y, en un sentido más
amplio, una gran división actual, entre la medicina muda y la terapia habladora. A su vez, se
pueden hilar los fundamentos de cómo lo real de la experiencia pone en cuestión las construcciones
del edifificio conceptual anterior y hasta del mismo Lacan. Pero especialmente se pueden seguir en
la lectura de este curso los momentos donde Lacan cuestiona a Freud por estar atrapado en las
redes del Edipo y el Nombre del Padre. Planteadas las cosas con esta perspectiva surge la cuestión
de la formación del analista. Nuevamente emerge la tensión entre dos polos: una formación que
toma en cuenta la mutación subjetiva del propio analista en su propio análisis, frente a una
formación donde todo es semblante y no hay real. A la vez, esta perspectiva pone al debate con
la participación y elaboración de diferentes colegas el lugar de las presentaciones de casos
clínicos. En este punto, J.-A. Miller ubica con precisión la inversión que ha producido el pase al
desplazar el lugar de la obtención del saber; del lugar del analista al lugar del analizante.
Finalmente, con sus Intuiciones milanesas J.-A. Miller nos acerca a la cura analítica en la era de la
globalización a partir de la distinción de tres tiempos que destaca en la enseñanza de Lacan y que
se reflflejan en la práctica y en la dirección de la cura. De este forma se va hilando de manera
apasionante una elaboración de la experiencia analítica al compás mismo de los acontecimientos
propios de nuestra época.
