Paz Rotoni
Una parte del mar hace luces
$20.000
PREVENTA
Cantidad de páginas: 57
Peso: 0.1 g
ISBN: 9786316747075
Temática: Poesia
Dimensiones: 20 x 14
Editorial: Tren instantaneo
CANTIDAD
-
+
Producto sin stock
¿Qué tipo de castigo estás dispuesta a soportar?. Como las preguntas que no admiten
ningún tipo de respuestas, porque sería señalar el cielo para explicar el vuelo de los pájaros, así
trabaja la poesía de Rotoni. Una parte del mar hace luces construye su universo con la
perversidad y lo sagrado del lenguaje, con la mano que sostiene la fusta de las palabras en el
instante previo al ardor y a la marca, como si fuera imposible desde el poema relacionar amor
con indulgencia. Rechazo el trueno: / la madera, el cajón y la cruz / solo porque mi nombre
aún no está en tu boca. No hay alarde en la poesía, sino más bien subversión. Con elementos
de lo cotidiano, Rotoni convierte la sangre en souvenir, la voz en instrumento hipnótico y la
muerte en un estado imposible. Resistir es necesario / morir es otra cosa. Una parte del mar
hace luces recoge algunos versos de canciones y los pone a los pies del poema, sopla en ellos
un ritmo diferente, los ordena como si fueran partes perdidas de un mapa o un tatuaje que se
hace sobre la piel para no olvidar. Tu recuerdo / insiste / se trenza en el aire / con la insólita
valentía de la repetición. Y si bien la valentía es insólita, no hay mayor acto de coraje que
rendirse ante el lenguaje. Por eso la servidumbre será perpetua, dice Rotoni, que también
dice sumisa, dice ferviente y nos dejamos convencer, aceptamos que la poesía es el
descubrimiento primero del goce y que para llegar a ciertas costas es necesario prender fuego
las velas, quebrar los remos y aceptar la deriva.
ningún tipo de respuestas, porque sería señalar el cielo para explicar el vuelo de los pájaros, así
trabaja la poesía de Rotoni. Una parte del mar hace luces construye su universo con la
perversidad y lo sagrado del lenguaje, con la mano que sostiene la fusta de las palabras en el
instante previo al ardor y a la marca, como si fuera imposible desde el poema relacionar amor
con indulgencia. Rechazo el trueno: / la madera, el cajón y la cruz / solo porque mi nombre
aún no está en tu boca. No hay alarde en la poesía, sino más bien subversión. Con elementos
de lo cotidiano, Rotoni convierte la sangre en souvenir, la voz en instrumento hipnótico y la
muerte en un estado imposible. Resistir es necesario / morir es otra cosa. Una parte del mar
hace luces recoge algunos versos de canciones y los pone a los pies del poema, sopla en ellos
un ritmo diferente, los ordena como si fueran partes perdidas de un mapa o un tatuaje que se
hace sobre la piel para no olvidar. Tu recuerdo / insiste / se trenza en el aire / con la insólita
valentía de la repetición. Y si bien la valentía es insólita, no hay mayor acto de coraje que
rendirse ante el lenguaje. Por eso la servidumbre será perpetua, dice Rotoni, que también
dice sumisa, dice ferviente y nos dejamos convencer, aceptamos que la poesía es el
descubrimiento primero del goce y que para llegar a ciertas costas es necesario prender fuego
las velas, quebrar los remos y aceptar la deriva.
